San
Salvador – El Salvador – Centroamérica
Los
trabajadores de una empresa reciben diferentes remuneraciones por los servicios
que prestan a su empleador, por ejemplo salarios, horas extras, vacaciones,
aguinaldos, bonificaciones, gratificaciones, etc., en esta ocasión se abordara la
diferencia fundamental entre bonificación y gratificación, ya que muchos
empleadores utilizan indistintamente estos términos, y más de alguno de ellos ha
tenido problemas con el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (en adelante ISSS)
y con las Administradoras de Fondos de Pensiones (en adelante AFP) por no
incluir estos montos en la declaraciones respectivas.
El
término bonificación tiene diferentes acepciones, sin embargo nos vamos a enfocar
al área laboral, definiéndola como el pago que recibe un trabajador
adicionalmente a su salario, la cual no es por
mera liberalidad del empleador sino que forma parte de una disposición
legal, clausula del contrato de trabajo o acuerdo verbal con el trabajador.
Estos pagos suelen ser mensuales, bimensuales, trimestrales, semestrales o
anuales, todo depende de las negociaciones que se hayan realizado, y por regla
general se otorgan basándose en el cumplimiento de metas que debe lograr el
trabajador o la empresa como tal. Cuando se dan esta clase de bonificaciones
que no son de liberalidad, entonces éstas forman parte del salario cotizable
tanto en las AFP de acuerdo el Art. 14 de la Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones, como al ISSS según el
Art. 3 Reglamento para la aplicación del régimen del seguro social. Las
bonificaciones pueden ser individuales o colectivas, siendo su característica
fundamental que se otorgan no por liberalidad del empleador, sino por un
acuerdo entre trabajador y empleador.
Hoy
nos toca referirnos a las gratificaciones, las cuales es frecuente verlas en las planillas de
sueldos, nominas o recibos independientes, que se pagan a los empleados
que la empresa denomina como gratificaciones por mera liberalidad, ¿pero qué es
exactamente esto?
En el contexto laboral, el término liberalidad se debe interpretar
como la acción libre que toma el empleador de pagar o no un valor a sus
trabajadores, luego, el pago realizado depende exclusivamente de la voluntad
del empleador para hacerlo. Así las cosas, el pago al que se le pretenda
dar la connotación de mera liberalidad, no debe estar contenido ni en la ley
laboral ni el contrato de trabajo que se haya firmado con el empleado, por
cuanto sería en este caso, un pago obligatorio, pues sería exigible por parte
del trabajador.
Esto quiere decir que los pagos por mera
liberalidad no se pueden pactar ni siquiera verbalmente como hacen algunos
empleadores, que firman el contrato de
trabajo escrito, y luego de forma verbal prometen determinados
pagos adicionales al trabajador para que este acepte las condiciones escritas.
En este caso, si el pago se lleva a cabo por corresponder a un compromiso
verbal previo, pierde la naturaleza de voluntario, de liberalidad.
Tener claro cuándo un pago tiene la
connotación de mera liberalidad, en el derecho laboral es importante, por
cuanto éstos pagos son susceptibles de tratarse como no constitutivos de
salario, lo cual, sin duda tiene un efecto negativo en los beneficios del
trabajador. Muchos empleadores, como estrategia para disminuir la carga de
prestaciones que la ley laboral les obliga, recurren a figuras (denominaciones)
que les permitan hacer pasar un pago como si fuera por mera liberalidad cuando en
realidad no lo es.
Tanto el ISSS como las AFP excluyen las
gratificaciones y bonificaciones extraordinarias, basándose en el concepto de
mera liberalidad, la cual hay que demostrar fehacientemente y no solo
verbalmente, ya que si el personal de esas entidades logran determinar que no
existe liberalidad, sino mas bien es una remuneración permanente aunque se le
cambie el nombre de año a año, esa remuneración no es una gratificación
extraordinaria y por lo tanto debe incluirse en las cotizaciones del ISSS y AFP.
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